Aparte de los blogs mencionados en el post pasado, lo que me terminó de dar los ánimos de abrir el mío fue precisamente mi estancia no planeada de una hora y media extra en el aeropuerto de Monterrey, cortesía de Vivaaerobus, "la aerolínea de bajo costo en México"; o como yo la llamo: Pollobus!
Llevo volando con ellos casi lo que tiene de vida la aerolínea, en primera porque son los únicos con vuelo directo MTY-VSA (antes era aviacsa, pero bueno... todos supimos de su trágico destino) y en segunda, porque efectivamente, es la forma más barata de volar. Hasta aquí muchos podrían opinar que ya no debo decir nada más, que recibo lo que pago y que "eso me pasa por volar en aerolineas baratas" (palabras de mi hermana que por lo visto, a sus 14 años, lo que menos le importa es la economía familiar), pero yo no pienso así. Obviamente no espero los asientos de piel con masaje integrado, el mani-pedi durante el vuelo o las rodajas de pepino en mis ojos mientras escucho música asiática pseudo relajante; pero creo que los estándares mínimos de servicio no serían mucho pedir. Tengo que aceptar que estoy un poco sesgada porque de por sí no me gustan los aviones y aparte, estudio mercadotecnia y soy muy crítica al respecto, tal vez más de lo que debería.
Pero bueno, el relato empieza con el anuncio de que el avión (avión que yo ni siquiera quería tomar porque mi intención era quedarme en Mty todo el verano) tiene 1 hora y 20 minutos de retraso. El anuncio jamás estuvo en las pantallas, las cuales aún mostraban felizmente un "ON TIME" al lado de la información de mi vuelo. Aparte de hacer el coraje, ya después de un buen rato esperando me dio hambre y yo me rehusaba a que encima de todo, me hicieran gastar en comida overpriced en el aeropuerto. En fin, después de un rato ya no aguanté y ahí voy a pagar 30 pesos por una sopa Maruchan para que a los 2 minutos de que me la dieron, anunciaran que ya íbamos a abordar, lo cual sólo causo que me quemara la lengua intentando acabármela con el agua aún hirviendo y como sea, la tuve que tirar después de 3 bocados.
La sorpresa feliz de ese momento fue el darme cuenta de que POR FIN a alguien ya se le había ocurrido poner letreros con los grupos de abordaje, para hacer fila en el correspondiente. Hasta hace 6 meses el proceso era así:
Señorita que te registró el equipaje, te recibió el pase de abordar en la puerta Y te va a dar las instrucciones de seguridad y venderte la comida durante el vuelo: Estimados pasajeros, vamos a iniciar el abord.....
.....una masa de gente se para de su lugar y se van en bola a la puerta casi gritando y opacando por completo las instrucciones de la pobre señorita, que lo que está diciendo es que en ese momento van a subir nada más a los de silla de ruedas. Ya que las vacas se apaciguan un poco, el personal trata de poner orden, indicando dónde va cada grupo, lo cual siempre termina en estarle preguntando al de en frente a ver si estás en la fila correcta, para que de todos modos, al abrir la puerta todos se vayan encima.
El caso es que después de un abordaje un poco más ordenado que de costumbre, los sobrecargos empiezan a cerrar los gabinetes para el equipaje de mano y en eso una de las puertas se cae. El pobre chavo sudó frío de saber que todos lo estábamos viendo con cara de: ahora a ver cómo le haces. Después de un rato, sube alguien del personal del aeropuerto... CON UN PEDAZO DE CINTA para pegar la puerta!!! yo solté la carcajada y el señor al que le iban a caer todas las maletas en la cabeza si algo pasaba sólo dijo: viva México!
Después de un vuelo un poco más rápido de lo normal (lo cual no es ningún mérito ya que de todos modos iban hora y media retrasados), aterrizamos en el aeropuerto de Villahermosa y encima de todo el show, el capitán toma el micrófono y después de darnos la bienvenida dice: debido a nuestro corto tiempo en plataforma, les pedimos abandonar el avión lo más rápido que puedan. En ese momento yo sólo pensé: efectivamente... viva México...
Como esta historia, tengo miles y no dudo que se sigan acumulando, porque muy probablemente tendré que seguir volando en Pollobus para cuidar mi economía, que está a seis meses de dejar de ser la familiar para pasar a ser la propia. Y ni modo, me tendré que seguir aguantando su falta de servicio al cliente la cual, en mi opinión, no se trata de ser caro o barato, es cuestión de actitud.
En los últimos meses he pasado por todo tipo de experiencias con los viajes, las cuales ya iré contando poco a poco: vuelos cancelados por la ceniza volcánica, retrasos, aeropuertos que están a hora y media de camino de la ciudad a la que realmente intentas ir, vendimia de hasta boletos de lotería en el avión; pero nadie..... NADIE como el muy mexicano Pollobus!
Y encima, la sala de espera está bien padre ¿verdad? jajajaja yo digo que deberían de poner un viva mexico para todo el país, precios estilo ryan air. Viaje SLP-DF o SLP-MX o SLP- mi pueblo natal en precios chiquitititos.
ResponderEliminarVIVA MEXICO!
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